Colon Irritable

El “Síndrome de intestino irritable” o “colon irritable” es una enfermedad crónica que provoca dolores abdominales, que pueden llegar a ser muy intensos, gases y distensión abdominal. También se acompaña de alteraciones del tránsito intestinal (desde la diarrea a la constipación).

Puede presentarse de las siguientes formas:
  • Alternancia de períodos de constipación con períodos de aumento de la frecuencia evacuatoria o diarrea.
  • Constipación crónica con molestias abdominales constantes.
  • Aumento de la frecuencia evacuatoria o diarrea. Pudiendo generar que la persona deba acudir al baño entre 5 a 15 veces por día. Generalmente se produce urgencia evacuatoria, que provoca molestias importantes en el paciente y dificultades sociales.
  • Es fundamental abordar los factores psicosociales, el estilo de vida, el nivel de estrés y la alimentación del paciente. El tratamiento integral de todos estos factores es fundamental para reducir los síntomas y normalizar la frecuencia evacuatoria.
Plan alimentario en el Síndrome de Intestino Irritable

La alimentación en el paciente con colon irritable debe ser personalizada, teniendo en cuenta los síntomas experimentados por el paciente. Se debe valorar el estilo de vida, las preferencias alimentarias y si existe alguna patología asociada. (Por ej. No es lo mismo una dieta para un paciente que tiene colon irritable y diabetes o un paciente con sobrepeso y el síndrome).

Existen algunas pautas generales, que, dependiendo del paciente, podrán aplicarse:
  • En una primera instancia se deben evitar las frutas cítricas (sobre todo la naranja) y verduras con oxalatos, para neutralizar el efecto laxante producido por las sales biliares.
  • Fomentar el consumo de fibra de tipo soluble (gomas, pectinas y mucílagos).
  • Regular el consumo de fibra insoluble (procedente de alimentos integrales) para equilibrar el tránsito intestinal.
  • Reducir el consumo de fructosa. Elegir las frutas más ricas en pectina como por ejemplo la manzana. No es recomendable el jogo de frutas.
  • Evitar absolutamente los edulcorantes que poseen sorbitol, los condimentos picantes, bebidas con gas, y estimulantes como el café, el mate, chocolate, y el té.
  • Es fundamental garantizar la hidratación cuando se produce un aumento en la frecuencia evacuatoria o diarreas.
  • En algunos casos pueden usarse probióticos (bacterias intestinales normales) que favorecen el desarrollo de microbiota normal (flora intestinal)

Recientemente, investigadores australianos promovieron la dieta FODMAP, como una alternativa para el tratamiento del colon irritable. FODMAP es una sigla de Fermentable Oligosaccharides, Disaccharides, Monosaccharides And Polyols, que traducida significa Oligosacáridos, Disacáridos y Monosacáridos Fermentables y Polioles. Este tipo de sustratos llegan al colon sin digerirse. Allí las bacterias los fermentan y causan los síntomas gastrointestinales.

Estos hidratos de carbono se encuentran en:
  • Fructosa: en las frutas, en la miel, las gaseosas y jugos y en los jarabes.
  • Lactosa: en los lácteos, principalmente en la leche.
  • Fructanos: entre otros se encuentran en cereales como el trigo, la cebada, el centeno, y vegetales como la cebolla, el ajo, los espárragos, el puerro, la achicoria.
  • Galactanos: presentes en legumbres (incluida la soja).
  • Polioles: en edulcorantes como el sorbitol, xilitol y frutas con carozo como la palta, las cerezas, el durazno, las ciruelas. También en muchos productos light o sin azúcar, como chicles, caramelos sin azúcar, gelatinas, postres, etc.

Si bien muchos de estos alimentos son saludables y contienen nutrientes esenciales, el paciente con colon irritable se beneficia de su suspensión por un período de tiempo.
En una primera etapa (que generalmente dura 4 a 8 semanas) se suspenden todos los alimentos que contienen FODMAP bajo la supervisión del especialista.
Terminado el período de exclusión se establece la cantidad y frecuencia con la que se deben reintroducir los alimentos con FODMAP. Se comienza con un registro alimentario para la reintroducción sistemática y se verifica cuáles alimentos producen síntomas en cada persona específicamente.
A largo plazo, el paciente incorpora determinados alimentos que contienen FODMAP, con una frecuencia y regularidad en relación a su tolerancia.
En la mayoría de los pacientes, este tipo de dieta logra una importante reducción de las molestias digestivas y una impresionante mejora en la calidad de vida